Se acerca el gran Día cuando el Gran Dios se sentará para juzgar toda Su creación. Todos los hombres resucitarán: sus almas inmortales estarán unidas para siempre a su cuerpo. Y los ángeles ardientes traerán a todos a Dios por su juicio, para pasar cuentas por todo lo que hemos hecho en la Tierra. Se restablecerá la justicia plena. Los justos recibirán una recompensa eterna en el Reino de los Cielos, pero todos los malvados tendrán que sufrir el castigo eterno en las llamas del infierno.