Un día, un hombre que no había visto a su padre desde la infancia decidió por fin encontrarlo y visitarlo. Su padre vivía muy lejos, en otro país. El hombre compró un billete y recorrió un largo camino para conseguir la dirección. Durante todo ese tiempo estuvo esperando el encuentro, pensando en lo que le diría a su padre cuando se encontrara con él. Cuando llegó exactamente a la dirección, el hombre llamó emocionado a la preciada puerta. Pero cuál fue su decepción cuando la puerta fue abierta por un hombre desconocido para él: ¡la dirección estaba equivocada!
San Teófano el Ermitaño escribe: «Todas las religiones que existen en el mundo, excepto la verdadera religión ortodoxa unificada, son falsas y no salvan al hombre. La religión falsa es una burla para las personas. Al morir se revelará inmediatamente, cuán fuerte es aquello en lo que uno ha basado su esperanza... Qué aterrador y desgarrador será el estado de quien vea entonces que fue engañado».