Hoy en día, se escucha con frecuencia: «No voy a la iglesia, tengo a Dios en mi alma». Lo dicen personas buenas y sinceras que buscan algo superior. Hay una profunda verdad en esta frase: Dios es omnipresente y puede estar cerca de todos. Pero reflexionemos juntos: ¿es suficiente? ¿Qué hay realmente detrás de estas palabras? ¿Nos estamos perdiendo algo muy importante?